LIO.RUN

Ultratrail Paracas (Perú)

Half Marathon des Sables Perú

Mi opinión

Vivirlo, aunque sea solo una vez en la vida: desierto, autonomía y amistades peligrosas. Pero ve preparado, para llegar hasta el final.

¿La volvería a correr? Sí

Opinión actualizada el

Mi consejo

A quién se la recomiendo

Corredores de trail y de asfalto que quieran vivir una experiencia única, que busquen algo más que una carrera y estén dispuestos a salir de su zona de confort.

A quién no

Quien vaya sin prepararse ni comprometerse. Cada vez es más asequible, pero no es para abandonar a la primera de turno.

Lo que me hubiera gustado saber

Que la arena es invasiva: polainas, y si entra arena en la zapatilla, para y vacíala. Si no, las ampollas están garantizadas.

Leer mi opinión completa

Corrí la Half Marathon des Sables Perú en 2018: 104 km en 3 etapas por el desierto de Ica, en autonomía. Mi opinión: hay que vivirlo, aunque sea solo una vez en la vida. Pero preparado.

Para todo el mundo… con compromiso

¿Para quién no es? Creo que es para todo el mundo.

La organización se esfuerza en hacerla cada día más asequible, entre comillas: la puedes hacer andando, puedes hacer solo parte de las etapas. Se está democratizando. Y me parece muy bien.

No hace falta que una carrera sea un infierno para que tenga valor.

Ahora, lo que recomiendo es prepararse un poco. Tener una noción de hasta dónde puedes ir, de tu nivel de compromiso y de sacrificio con una prueba que, aunque la hagan más asequible, sigue siendo difícil.

Porque vas a coger un avión, cruzar un océano, irte a un país lejano, comprar zapatillas, material… No es para abandonar a la primera de turno. Es para intentar llegar hasta el final.

Entiendo que se pueda abandonar por motivos físicos, o que en un momento dado te agobies. Nadie está obligado a hacer lo imposible. Pero saber superarse un poquito es interesante.

Cómo prepararla

Si tienes que hacer tres etapas, entrena tres días seguidos en casa, algo parecido.

Si no tienes arena cerca, empieza por correr con mochila. Y busca terrenos blandos: que no sea arena, pero que tampoco sea asfalto.

La crónica completa, con la mochila, la arena y la etapa larga, está en la edición de 2018.

Mi participación

3 etapas

2018

Mi primera vez en un desierto, en etapas y en autonomía, unos meses después de abandonar en Millau: 104 km por Ica y el top 100 final. El abandono fue aprendizaje.

  • 103,9 km
  • 2.550 m+
  • 14:41:14
Leer la crónica de 2018

La carrera en una frase

Vivirlo, aunque sea solo una vez en la vida.

Por qué fue especial

Fue mi primera vez corriendo en un desierto.
Mi primera vez en una carrera por etapas.
Mi primera vez en una carrera en autonomía.

Y también mi primera vez después de un abandono, unos meses antes en los 100 km de Millau.

La presión era máxima.

Venía de recibir un baño de realidad. Y la pregunta era clara:
¿voy a ser capaz de acabar?

Iba a cruzar el Atlántico … ¿para no terminar?

Iba a cruzar el Atlántico, llegar hasta la costa del Pacífico en Perú, adentrarme en el desierto de Ica… ¿para no terminar?

Esa pregunta fue el motor de mi preparación. Y también la base de mi estrategia.

Porque aquí no solo corres. Aquí la estrategia lo es todo.

La carrera se disputa en 4 días: 3 etapas y 1 día de descanso.

Durante esos días llevas una mochila con todo lo necesario: ropa, comida, material para cocinar, suplementación.

La organización solo proporciona el agua (unos 10 litros al día) y el bivouac para dormir.

Primera decisión: el material.

Yo tenía claro que quería dormir bien y recuperar bien. Eso implicaba llevar más peso.

Y lo acepté. Ir más lento no era un problema. Acabar, sí era el objetivo.

Y siendo sincero: en arena blanda, nadie corre. Así que esos kilos de más no marcan tanta diferencia si no estás compitiendo delante.

Segunda decisión: la estrategia en carrera.

La arena es una superficie agradable porque no hay impacto, pero es muy exigente.

Te hace ineficiente. Si luchas contra ella, pierdes. Si la aceptas, avanzas.

Pero sobre todo, la arena es invasiva.

Quiere entrar en tus zapatillas.

Y eso hay que evitarlo a toda costa.

Se utilizan polainas que cubren completamente la zapatilla.

Aun así, en las dunas puede entrar arena. Y ahí no hay negociación: hay que parar, quitar la zapatilla y vaciarla.

Si no lo haces, las ampollas están garantizadas.

En el bivouac hay un hospital de campaña. Y cada día, largas colas de corredores con los pies destrozados.

Algunos salen prácticamente vendados como momias.

Las ampollas son uno de los principales motivos de abandono.

Así que fui conservador.

Sin luchar contra la arena.

Parando siempre que entraba arena en las zapatillas.

Tercera decisión: la carrera por etapas.

Aquí cambia todo.

Empiezas a pensar en clasificación, en quién tienes delante, en quién tienes detrás.

Pero yo no miré la clasificación.

La etapa 2 era la larga, unos 60 km. Y con Millau en la cabeza, la estrategia era clara: acabar.

Y así fue.

Al final de esa etapa larga, me encontré en mitad del pelotón, alrededor del puesto 160 de 320.

Casi estaba.

Día de descanso… y última etapa.

Más llana, terreno más firme, unos 22 km.

Descansé bien. Y ahí sí, pude correr.

Terminé entre los 30 primeros de la etapa, lo que me permitió acabar dentro del top 100 global.

Pero más allá del resultado, lo importante fue otra cosa.

En condiciones muy adversas, me demostré que podía acabar.

Y que el abandono en Millau no fue un fracaso… fue aprendizaje.

A quién se la recomendaría

Recomendaría el Half Marathon des Sables a:

  • Corredores de trail y de asfalto que quieran vivir una experiencia única.
  • Corredores que buscan algo más que una carrera.
  • Corredores dispuestos a salir de su zona de confort.

El desierto tiene una belleza indescriptible, de día y de noche.

Y además, en este tipo de eventos te encuentras con auténticos personajes.

Gente que ha corrido en todo el mundo. Ironman, ultras, maratones, expediciones…

Si en una cárcel se juntan atracadores, aquí se juntan corredores con currículum XXL.

Volverás con amistades peligrosas… y con ideas de carreras aún más locas.

¿La volvería a correr?

Sí. Sin lugar a duda.

El tercer tiempo

Fue mundial.

Después de 4 días corriendo en el desierto, sin ducharte, entrar en el hotel Hilton de Paracas fue algo difícil de explicar.

Primero, la ducha.

Luego, la comida.

Y después… barra libre.

Después de días comiendo liofilizados y bebiendo agua templada y durmiendo en el suelo, extrañábamos todo de nuestra vida diaria.

¿Un gran momento de felicidad? Fue tomarme una Coca-Cola fría.

La noche fue larga.

Ya habíamos creado vínculos fuertes con muchos corredores, y todos recordaremos ese momento.

Y luego, la cama.

Llevaba cinco noches sin dormir en una cama.

Entre el cansancio, la ducha, la comida y algún pisco sour… dormí como no recordaba.

Un sueño profundo.

De esos que parecen una transición entre dos mundos.

Personas y figuras

  • Benoit Olivier, Ben, amigo de la uni, que me permitió participar.
  • Nicolas Duplaà.
  • Todo el equipo de los Lobos, el grupo de tienda que me acogió en el bivouac. Joaquim, Remy, Vincent etc…
  • Y Fluvio, un corredor italiano que conocí allí, 77 años. Uno de los ejemplos que quiero seguir en mi vida de corredor.

La foto

Aquí, en la foto, en medio de la etapa larga, con una de estas amistades «peligrosas» que se ha quedado desde entonces en mi vida: Nicolas Duplaà.

Etapas

EtapaFechaKmD+Tiempo
Etapa 1 3 dic. 26,71 797 m 3:53:18
Etapa 2 4 dic. 55,32 1.278 m 8:27:15
Etapa 3 6 dic. 21,84 475 m 2:20:41
Total 103,9 2.550 m 14:41:14

Fuente de datos: Strava

Etapa 1

Etapa 2

Etapa 3

#ultra trail #Viajes

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